lunes, 24 de febrero de 2014

Huesped temporal

Desde hace unos días (unos 20 para ser más precisos) veníamos alimentando una callejerita. A la pequeña la habíamos entrado a casa la primer noche que la vimos pero debimos volver a sacarla porque se desesperaba por salir, gritaba a todo pulmón y rascaba las puertas... con toda la congoja que nos daba, la sacamos pensando que tal vez era de alguna casa del barrio y había salido a dar una vuelta, por eso tanta desesperación por salir. Pero no.



Como ya dije, pasaron los días y la pequeña seguía siempre cerca de casa, eso sí, se mostraba totalmente desconfiada con nosotras y cada vez que intentaba entrarla a casa nuevamente, se retorcía como loca y escapaba, así que nos limitábamos a darle una rica comida todas las noches.

Finalmente, hacía dos noches que dormía directamente en la puerta de nuestro edificio así que dije "voy a intentar entrarla otra vez". Con mi mamá montamos todo un operativo que al final no debimos llevar a cabo ya que la gordita se dejó subir tranquilamente y a la noche no lloró ni se desesperó ni nada, ante nuestra infinita sorpresa! Como dijo una amiga mía, "se debe haber cansado de estar en la calle".


Al día siguiente la llevamos al vete, todo perfecto por suerte y hasta encontró hilos que él supone es de una castración. Lo que nos llamó la atención es que a pesar de estar en muy buen estado y de hasta haber sido castrada, nadie la reclamara.


La peque tuvo muchísima suerte y ese mismo día encontró adoptante, se la llevó la madre de una amiga, así que ahora tiene 3 hermanos gatunos y uno perruno. ¡Ah! Y se llama Milagros.

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