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sábado, 4 de diciembre de 2010

Visita a mis sobrinos!

Hace unos días fui a visitar a conocer a mis dos nuevas sobrinas, hijas de mi mejor amiga Furia, Naku y Tania. Ellas son dos gatitas que encontró Furia en la calle: a Naku la encontró en el motor de un auto como a mi Kenzo, rescatándola junto a otra amiga, Celeste, luego de que el obtuso del dueño del auto no entendiera por qué lo molestaban para sacar a un gato....

Por su parte, Tania apareció unos días después en un árbol junto a un hermanito y Furia se los llevó a la casa luego de "pelearlo" también con una señora que lo tuvo un día en su casa, que aunque tuviese muy buena voluntad, lo dejó en un patio lleno de electrodomésticos viejos y por todo ese día no pudieron encontrar a los pequeños.

Por suerte las dos niñas se llevaron perfectamente bien con los demás integrantes de la familia y aquí van las fotos que aproveché a tomar de toda la familia que ahora es enorme!!

Pipo


Gackt


Frida


Naku y Tania (y la orgullosa madre!)


sábado, 5 de diciembre de 2009

La historia de Alonso


Nombre: Alonso
Apodos: angelito, tronco, perro nabo
Edad: 2 años
Fecha de llegada: marzo de 2008
Cumpleaños: 7 de febrero (el día del aniversario de casamiento de mis abuelos)
Significado del nombre: "Príncipe" en alemán
Motivo del nombre: lo eligió mi mamá de uno de mis libros de nombre. Ni bien lo leímos, pensamos que sonaba super lindo y le quedaba genial.



En algún momento del mes de marzo de 2008, mi mamá fue a pasear a los perros al parque, como hacemos dos veces por días, todos los días, sin excepción. Cuando se acercaba a una especie de banco de piedra que hay debajo de un árbol, le llamó la atención un papel de colores brillantes, no sabe exáctamente por qué. La cosa es que se acercó y casi se muere al ver un perrito diminuto acostado entre los papeles, que la miraba con cara de susto.


Sin pensarlo ni un minuto, mi mamá lo tomó en brazos para traerlo a casa y el pequeñito empezó a gritar como loco. Vaya uno a saber qué le hicieron al pobrecito para que se pusiera así simplemente por tocarlo.

Lo trajo hasta la casa y enseguida lo separamos del resto porque tenía todo el cuerpito lleno de sarna y tenía una sospechosa panzita que denotaba parásitos de todo tipo. Lo llevamos enseguida al veterinario y nos confirmó que tenía tanto sarna como parásitos.

Cuando se acostumbró a nosotras, el pobrecito era muy mimoso, lloraba todo el tiempo porque quería que lo tuviéramos en brazos y dormirse ahí.

La cosa es que cuando se curó de la sarna y sacó todos los bichitos de su cuerpo, ya se sentía bien y como es normal en un cachorro, quería salir de las cuatro paredes de la habitación, quería jugar, correr, ladrar. Y nosotras vivimos en un departamento y en el departamento de al lado vive una pareja con una bebé de meses y si bien nunca nos dijeron nada, tampoco es cuestión que dejemos al perrito ladrando todo el día en la habitación que da justo a la suya.


Desde el primer día que lo vió, mi abuela se enamoró de él. Pero pensaba que con dos perras ya tenía bastante trabajo (nótese como la frase siempre es la misma pero el número de animales sigue creciendo xD), así que se lamentaba no poder llevarlo.

Unos días después le pedimos si no podía quedarse a Alonso hasta que le consiguiéramos un hogar, nosotras estando seguras que se iba a querer quedar con él luego de unos días. Quiero aclarar que eso no lo hicimos por "sacarnos de encima" el problema: hacía un par de meses que mi abuela estaba sumida en una depresión ya que en un año habían muerto las tres últimas hermanas que le quedaban con vida y nos venía diciendo que quería un perrito pequeñito al que pudiera cargar y llevar con ella a todas partes, pero no terminaba de decidirse.


Se lo llevamos y no puedo explicar cómo le cambió la vida a mi abuela en unos pocos días. Salió de la depresión casi completamente diría yo, ella ahora vive por sus perros y al enano lo llama "mi angelito", así que imagínense cómo la ayudó con su presencia.

Alonso es un perrito muy feliz y juguetón, se la pasa todo el día corriendo y jugando con Aisha, la cual lo adoptó instantáneamente. Nos sorprendió gratamente lo "seria" que se puso a partir de la llegada del enano y como asumió su rol de "madre".

La historia de Sarina


Nombre: Sarina
Apodos: Blanquita
Edad: 7 años
Fecha de llegada: octubre de 2006
Cumpleaños: 6 de octubre
Significado del nombre: "El llanto del sauce" en japonés
Motivo del nombre: es un nombre que me gustaba desde hacía mucho, lo había escuchado en un programa japonés.


Antes de llegar a casa de mis abuelos, Sarina había estado vagando por el barrio desde hacía varios días, mi abuela recuerda haberla visto "a la pasada". Y como un día, a la pasada, le dió de comer porque le daba lástima que estuviera tan flaca y asustada, la pobre perrita no se movió nunca más de la puerta de la casa. Mi abuela se moría de ganas de ayudarla, pero le parecía que con una perra ya tenía bastante trabajo.

Empezaron los días de verdadero frío y mi abuela casi no podía dormir pensando en la pobre perrita que afuera se estaba muriendo de frío, a pesar que ella le había puesto unos trapitos para que se resguardara aunque sea un poquito. Por eso unos de esos días, se le ocurrió entrarla en la casa de atrás y a la mañana siguiente volver a sacarla. Hizo eso por un par de días. Al tercero escuchó un ruido terrible en las rejas de la casa y asustados, mis abuelos se asomaron para ver qué sucedía, encontrándose a la pobre perrita siendo acosada por tres perros (era época de celo para colmo!) y tenía tanto miedo que estaba intentando meterse por entre las rejas para librarse de ellos.

Ese fue el "basta" para mi abuela, que salió, espantó a los perros (según mi abuelo, estaba como loca preocupada por ella xD) y entró a la perrita a la parte trasera de la casa, que tiene un fondo enorme separado por un garage/taller de carpintería de mi abuelo super grande. Desde ese día no salió más de la casa.


Lamentablemente Sarina es muy territorial y agresiva con otros perros y humanos (solo nos acepta a nosotros 5), por lo que tiene que estar en la parte trasera de la casa, pero todos los días cuando anochece mi abuela la entra a la otra casa, obviamente para que no tenga frío.


A pesar de eso es una perra muy muy dulce, que no te deja caminar para que le hagas mimos, aunque más de una vez me haya gruñido o mostrado los dientes. Vaya uno a saber qué le hicieron en la calle para ser así...

sábado, 25 de julio de 2009

La historia de Aisha

Nombre: Aisha
Apodos: negra
Edad: 5 años
Fecha de llegada: 27 de julio de 2004
Cumpleaños: 27 de julio
Significado del nombre: "vida" en árabe
Motivo del nombre: elegí un nombre que fuera más sencillo para pronunciar que uno japonés, para que fuera más fácil para mis abuelos. Ni bien la subimos a casa, en lo que estaba puesto en televisión mencionaron el nombre "Aisha" y ese quedó!

La historia de Aisha empezó en julio de 2004. Unos meses antes había muerto Kait, nuestra perra por 14 años, que en ese momento vivía en casa de mis abuelos. Era la única mascota que le quedaba a mis abuelos, por lo que todos, particularmente mi abuela, estaban muy apegados a ella. Tanto así que luego de su muerte, cuando llamábamos para ver como estaba mi abuela, ella nos decía toda llorosa que había estado en la tumba de la "gorda" (así era su sobrenombre y la habían enterrado en el fondo de su casa) toda la tarde "hablando con ella".

Un día volvíamos de hacer los mandados con mi mamá cuando vimos a la chica del negocio de abajo de nuestro edificio (un vivero) con un cachorrito. Nos acercamos a preguntarle si era suyo ya que era super bichera también y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que no, no era suyo sino que se lo acababan de tirar en una caja de flores y que no sabía que hacer con él porque ella ya tenía 3 perros. En ese momento nos miramos con mi mamá y dijimos a la vez: "¡Para la abuela!". Y así fue, la agarramos y la subimos al departamento, pensando cómo le íbamos a decir a mi abuela que esa cachorrita era para ella, ya que dos días después era su cumpleaños y teniendo en cuenta que había dicho la famosa frase "no quiero más perros".

Fue muy gracioso porque estábamos desesperadas por contarle a alguien lo que "teníamos", pero no nos podíamos comunicar con nadie!!! Hasta que por fin pudimos hablar con mi tío (hermano de mi mamá que vive con mis abuelos) y vino a casa a verla. Lo otro gracioso fue que nadie quería hacerse cargo del regalo, todos decían "yo las dejo en la casa y me voy, no quiero que se la agarren conmigo".

Supuestamente íbamos a esperar hasta el cumpleaños de mi abuela para dársela, pero no nos aguantamos y ese mismo día a la tarde se la llevamos a mi abuela. Estacionamos el auto y la llamamos desde afuera para que fuera a buscar su regalo, el cual lo tenía yo en una canastita con un moño y un juguetito. No les puedo explicar la cara de mi abuela cuando la vió, se llevó las manos a la cara sin poder creerlo, la agarró a upa y simplemente se puso a llorar... la negrita la abrazaba y le daba besitos, como diciendole "acá estoy, vine para hacerte feliz, no llores". Definitivamente estaban hechas la una para la otra.

"La negra", como le decimos cariñosamente es la luz de los ojos de mi abuela, si le sacaran a su "muñeca negra" como le dice siempre y la perra se vuelve loca, creo que se nos moriría. Le permite hacer cosas que nunca le permitió a otros perros y cuando hace frío duerme en la cama en el medio de ella y mi abuelo. Si escucharan como habla mi abuela de Aisha! Se le cae la baba!! Estamos segurísimos que Kait le mandó a Aisha a mi abuela para que no estuviera triste por su partida... así son los animales de leales.

La historia de Inochi


Nombre: Inochi
Apodos: batato, banano, pinocho, pingocho, pito-pitin, nocchi, nochito
Edad: 13 años
Fecha de llegada: 18 de octubre de 2006
Cumpleaños: 18 de octubre
Significado del nombre: "vida" en japonés
Motivo del nombre: nos pareció que le quedaba muy bien después de todo lo que luchó por vivir! Creo que no hay un perro que disfrute más de la vida! También es el apodo de uno de los cantantes japoneses que me gustan, Inohara Yoshihiko.




Ese día yo estaba en mi computadora y al escuchar voces debajo de mi ventana me asomé a ver que pasaba. Había una mujer y un hombre que llamaban a "algo" que estaba en la alcantarilla de la esquina (no en la que está nuestro edificio, sino el de la vereda de enfrente. Dejé de prestarle atención ya que pensé que, fuera lo que fuera, era de ellos y se encargarían de sacarlo de ahí.

Unos minutos después me vuelvo a asomar para comprobar que justo en ese momento las personas se estaban yendo, dejando al animal donde estaba. No pude con mi genio y la llamé a mi mamá que estaba durmiendo, para que bajáramos a ver qué era lo que pasaba. En el corto trayecto hasta abajo para mis adentros decía "ojalá que sea un gato, ojalá que sea un gato", para poder quedárnoslo o por lo menos ayudarlo. Cuál fue nuestra sorpresa al ver que en la boca de tormenta, del lado de adentro, había un perrito que nos miraba muerto de miedo, quietito, sin mover ni un milímetro la cabeza.


Intenté sacarlo pero me resultó imposible. Todavía no sé porque, pero pesaba muchísimo, no lo podía mover para nada. Luego de varios intentos mi mamá me dijo que lo tuviera, que ella iba a llamar a nuestro veterinario que tiene el negocio en la otra esquina. Yo mientras tanto intentaba sostenerlo, porque ya se estaba cayendo para el agujero de la boca de tormenta. No puedo explicar la fuerza que tenía que hacer para poder sostenerlo. En eso viene de algún lado un hombre que ve al perro, lo agarra del cuello y me ayuda a sacarlo.

Ahí mismo lo agarré en brazos y lo llevé a la veterinaria, justo cuando nuestro veterinario estaba viniendo a ayudarnos. Lo revisó y a todo esto el pobrecito ni se había movido, ni había intentado mordernos después de tanto "revoleo" ni nada. Cuando lo revisó nos dijo que era un perro de unos 10 años, con un soplo muy importante en el corazón y una ventración enorrrrme (es cuando tiene los órganos "salidos de su lugar", pero sin rompérsele la piel) producida más que seguro por un auto que lo atropelló, haría más o menos 5 o 6 días.


Nos dijo también que tenía que operarlo porque sino no iba a sobrevivir, pero que debido al soplo tampoco podía garantizarnos que saliera vivo de la operación. Sin pensarlo dos veces le dijimos que lo opere, si salía de la operación genial, le ofreceríamos una vida mejor, y si no, por lo menos moriría en paz y sin ningún dolor, que ya bastante había sufrido. No lo podía operar en el momento, ya que primero debía tratarlo con antibióticos, así que le puso una venda para contener un poco todo lo que tenía suelto.

Como podrán deducir, la operación salió más que perfecta, es más, ya ni siquiera tiene cicatriz!! Y eso que fue un tajo bastante grande el que le hicieron! Al principio nos había dicho que solo podía caminar como máximo unas 4 cuadras debido a su corazón, pero llegó a caminar más de 8! Y no solo eso, sino que además corre!! Lamentablemente tiene fallas renales y hepáticas debido a la cantidad de medicamentos que toma, sumado a que su corazón está tan agrandado que le comprime los pulmones y lo hacen toser, pero él siempre está de buen humor, siempre está "sonriendo"! Con mi mamá siempre decimos, y pensar que hay gente que no quiere adoptar animales viejos... ¡adoptar a Inochi, con sus 10 años, es lo mejor que nos pudo pasar en la vida!

sábado, 11 de julio de 2009

La historia de Hotaru


Nombre: Hotaru
Apodos: Hotu, princesa, puchita, mi reina
Edad: 11 años
Fecha de llegada: enero o febrero de 1999
Cumpleaños: 9 de agosto
Significado del nombre: "luciérnaga" en japonés
Motivo del nombre: al igual que Serena, el nombre Hotaru viene de otro personaje de la serie Sailor Moon. Esta vez el personaje era Sailor Saturn, la sailor de la destrucción.

Hotaru llegó a nuestras vidad luego que nuestra anterior perrita, Rini, muriera trágicamente en un accidente de tránsito justo el día del cumpleaños de mi mamá. Yo estaba muy deseosa de tener otra perrita, pero la principal razón que nos llevó a adoptarla, fue que Serena estaba extremadamente triste y había cambiado completamente su comportamiento desde que Rini se había ido.

De casualidad, mirando la televisión vi un anuncio de una protectora de animales en mi ciudad y sin dudarlo lo consulté con mi mamá, quien el mismo día se puso en contacto. Habló con una chica que nos contó tenía unas perritas de unos 4 meses en adopción.

Sin pensarlo más, salimos a conocer a las cachorritas, que eran dos hermanitas y ya de entrada notamos lo diferentes que eran: una era pura alegría, nos saltaba, ladraba, solo quería jugar; la segunda se escondió debajo de una mesa entre las piernas del hermano de la chica.


La terrible decisión recayó sobre mí: mis padres me dijeron que yo debía elegir cuál de las dos llevaríamos a casa. Después de mucho pensarlo decidí que si no adoptábamos nosotros a la miedosa, quién lo haría?

Cuando llegamos a casa mi mamá tomó en brazos a Serena y mi papá a la perrita, para que se conocieron. Fue una escena preciosa, ya que se olieron y Hotaru comenzó a mover su colita como una hélice, super contenta.

Lo que pasó a continuación también nos enterneció: Hotaru estaba muerta de miedo, así que se escondió un lugarcito que había entre la estufa y un mueble. Serena se acercó a ella y empezó a lavarle la cabecita, tal como hacía con Rini.


Nos costó muchísimo tiempo, perseverancia, cariño y decepción el hacer salir adelante a Hotaru: le tenía miedo a todo y todos, no quería siquiera salir a la calle a hacer sus necesidades, no sabía jugar con los juguetes que le comprábamos.



Pero que nadie diga que es imposible, porque ahora Hotaru es la perra más feliz, sociable e inteligente que he conocido en mi vida! No se si es porque es "nuestra", pero cada día nos sorprende su infinita inteligencia.


Le encanta comer pollo, se vuelve loco por él, así que como no le cae bien el alimento balanceado, tiene la suerte de poder comerlo todos los días. Le fascina ir a pasear y correr al parque, al contrario de lo que pensaba cuando llegó.


Lamentablemente debido a su edad tiene artrosis, pero es increíble lo bien que lo está llevando!